Jueves, 25 de Mayo 2017
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Pruebas alérgicas

EL DIAGNOSTICO DE LAS ENFERMEDADES ALERGICAS

El diagnóstico de las enfermedades alérgicas, como en muchas otras enfermedades, empieza recogiendo la historia clínica que refiere el paciente. En concreto, se trata de averiguar qué síntomas ha presentado y relacionarlo con hábitos de vida o circunstancias especiales, como viajes, cambios en la alimentación, toma de algunos medicamentos, picaduras, exposiciones laborales, etc.

Las pruebas alérgicas

Una vez obtenida la historia clínica, se establece un diagnóstico de presunción y se solicitan un estudio alergológico que habitualmente se inicia por medio de la realización de pruebas cutáneas. Estas pruebas, permiten detectar los procesos alérgicos con bastante sensibilidad, son fáciles de realizar, permiten conocer el resultado en unos minutos y suponen unas mínimas molestias y riesgos para el paciente.

 En ocasiones las pruebas cutáneas son suficientes para establecer un diagnóstico alergológico. Sin embargo, cuando se producen múltiples resultados positivos o bien si se desea hacer un seguimiento estrecho del caso, puede ser necesaria la cuantificación de la IgE específica en el suero. Para ello se necesita hacer una extracción de sangre, que se procesa en el laboratorio, con el fin de detectar si el paciente tiene anticuerpos IgE frente a los alérgenos sospechosos. Estas pruebas nos indican qué alérgenos son los más relevantes en cada caso. Los niveles de IgE específica se modifican a lo largo del tiempo y con la realización de tratamientos específicos, como es el caso de las vacunas con alérgenos.

 Existen otras pruebas alérgicas, como las pruebas de exposición, que habitualmente pretenden confirmar que el paciente tolera un supuesto alérgeno, como sería el caso de una dudosa alergia alimentaria o medicamentosa.

Indicación del estudio alergológico

Las pruebas alérgicas deben indicarse ante síntomas típicos alérgicos: rinitis, con congestión, prurito nasal y estornudos; asma con síntomas intermitentes o relacionado con exposición a agentes sospechosos o con patrón estacional o ambiental claro; episodios de urticaria, hinchazón (edema), prurito o eccema recurrente o en relación con algún agente sospechoso; reacciones adversas frente a medicamentos con síntomas típicos alérgicos; reacciones locales exageradas o generales tras picaduras de insectos; reacciones cutáneas, digestivas o generales tras tomar alimentos; reacciones alérgicas graves que han requerido tratamiento urgente, especialmente si se ha administrado adrenalina, etc.

Ante estos síntomas se debe consultar con su médico y se solicitará valoración por el  especialista en Alergia.

Todas las pruebas alérgicas deben ser realizadas y valoradas por especialistas en alergia en centros que dispongan de los medios necesarios para ello.

 

Dra. Dolores Hernández F. de Rojas

JEFE DEL SERVICIO DE ALERGIA