Jueves, 25 de Mayo 2017
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Alergia a Venenos

Las picaduras de insectos producen habitualmente molestias locales de tipo inflamatorio con dolor, enrojecimiento, picor e hinchazón. Estas molestias se producen de forma inmediata, duran 24 - 48 horas y desaparecen sin secuelas. Se deben al contenido enzimático de los venenos.

Sin embargo, algunas personas son alérgicas a algún componente de los venenos de los insectos y esto ocurre especialmente en el caso de los himenópteros, como las avispas y las abjeas. En estos casos se produce una reacción de tipo inmunológico frente al veneno inyectado por el insecto.

Esto ocurre porque la persona alérgica produce anticuerpos IgE que reaccionan específicamente con el veneno del insecto. Este tipo de reacciones exige de una sensibilización; es decir de picaduras previas que no han producido molestias pero que sirven para estimular la producción de los anticuerpos IgE. De este modo la persona no experimenta comúnmente una reacción alérgica grave con la primera picadura, pero si sufre otra picadura del mismo insecto o de una especie similar, como consecuencia de la interacción entre el veneno y la IgE del paciente, se produce la liberación de histamina y otros agentes químicos que causan síntomas alérgicos.


Identificación de los himenópteros

Para evitar las picaduras de himenópteros, es importante aprender a reconocerlos y saber dónde viven. En nuestro entorno la mayoría de las reacciones a las picaduras se deben a picaduras de avispas o abejas.


Avispas

Las avispas defienden con enorme agresividad tanto la comida que han recolectado como el avispero. Generalmente Vespula es un género muy agresivo y suele picar en repetidas ocasiones a la menor provocación.

El aguijón se sitúa en el extremo posterior del cuerpo de las hembras y lleva unas glándulas anejas que producen veneno (mezcla compleja de proteínas).

La picadura de las avispas resulta más o menos molesta, según la zona y la sensibilidad de la víctima. En casos de sensibilidad alérgica máxima pueden producirse reacciones anafilácticas graves, que de no tratarse rápidamente pueden llegar a ser mortales.

A diferencia de lo que ocurre con la picadura de las abejas y abejorros ( Apoideos ), tras la cual el aguijón queda sujeto a la piel, las avispas son capaces de retraerlo con facilidad y no lo pierden tras la picadura.

Además de picar, las avispas muerden con cierta fuerza con sus potentes mandíbulas. Esta mordedura no suele tener consecuencias.

Los géneros más frecuentemente implicados en las reacciones alérgicas por picaduras de avispa son los Polistes y Vespulas.


Polistes

El género Polistes forma parte de la Familia Vespidae o véspidos (avispas). Aunque son similares a otros véspidos y difíciles de distinguir por no expertos, se caracterizan por ser más pequeñas y gráciles. En nuestro entorno las especies más frecuentes son Polistes gallicus y Polistes dominulus.

Descripción: individuos de 13- 25 milímetros en longitud, el cuerpo sobre todo negro (marrón, rojizo) con los anillos amarillos y las áreas rojizas en el abdomen, alas rojizas o marrón ambarino. Separación clara entre tórax y abdomen. Cuerpo liso.

Hábitat: campos, prados, jardines y edificios cercanos. Los avisperos suelen construirse al aire libre y consisten en una sola capa de células construidas con madera masticada y saliva.

En todas las especies de véspidos sociales, sólo las hembras fecundadas (reinas) sobreviven al invierno, generalmente las de Polistes se refugian en construcciones humanas.


Véspulas

El género Vespula también forma parte de la Familia Vespidae o véspidos (avispas). Hay muchas especies como Vespula vulgaris, Vespula germánica, etc.

Descripción : individuos de 12-17,5 milímetros de longitud; cabeza, tórax y abdomen negro y amarillo (o blanco). Separación clara entre torax y abdomen. Sin sedas (cuerpo liso).

Hábitat: prados, jardines, setos, bosques, con nidos generalmente en la tierra o a nivel del suelo (tocones caídos). También pueden encontrarse en ambientes urbanos debajo de las escaleras, en postes, cercas, paredes, cajas desechadas, etc.

Como en el caso de los Polistes y otras especies de véspidos sociales, sólo las hembras fecundadas ( reinas ) sobreviven al invierno.


Abejas

El género Apis forma parte de la Familia Apidae. La especie implicada en las reacciones alérgicas es Apis mellifera (abeja de la miel).

Las primeras abejas aparecen en depósitos fósiles del Eoceno y desde hace 30 millones de años es posible que su comportamiento social y estructural sea virtualmente idéntico. En la actualidad, la moderna apicultura garantiza la persistencia de esta especie así como la existencia en el mercado de sus productos derivados como la miel, el própolis, la jalea real, etc.

Descripción: las abejas obreras tiene 5- 15 milímetros de longitud, el cuerpo está cubierto por una vellosidad marrón, con áreas negras y doradas en el abdomen, y cuatro alas transparentes.

Hábitat: Las colmenas se sitúan alrededor de campos y arboledas con néctar apetecible: árboles frutales o flores (polen de compuestas, cítricos, etc.).

Las obreras, que defienden la colmena con sus picaduras, desarrollan un aguijón con púas en la zona posterior y una bolsa muscular del veneno. Tras la picadura la bolsa del veneno comienza una contracción rítmica para bombearlo. La abeja generalmente se separa, dejando la bolsa del veneno y el aguijón en el invasor y muere debido a la ruptura abdominal. Por ello tras una picadura de abeja, se recomienda retirar inmediatamente el aguijón empujándolo hacia fuera con la uña u otro objeto pero evitando la presión que provocaría la inyección de mayor cantidad de veneno.


Reacciones alérgicas por venenos de himenópteros

Reacciones localizadas alrededor de la picadura: con inflamación de la zona (más de 10 cm de diámetro) y dolor, generalmente persistentes más de 24 horas. La mayoría de reacciones locales requieren exclusivamente la limpieza de la zona (con agua y jabón) y la aplicación de frío local (disminuye el edema y actúa como analgésico). En caso de mayores molestias se puede indicar la toma de antihistamínicos y/o aplicación de corticoides locales.

Reacciones sistémicas: se trata de reacciones alérgicas con manifestaciones generales, que se producen en personas con alergia al veneno, habitualmente de forma inmediata tras la picadura. Las manifestaciones más frecuentes son cutáneas, con lesiones de urticaria generalizada, pero también se pueden producir otros síntomas como dificultad respiratoria, hinchazón, nauseas, vómitos, diarrea, calambres, mareo, malestar general y pérdida de conocimiento, habitualmente por hipotensión arterial. En estos casos puede haber riesgo de muerte. A este tipo de reacciones se les denomina “anafilaxia” y se deben tratar rápidamente con ADRENALINA ya que el desenlace puede ser mortal. Tras este tipo de reacciones es importante, una vez resuelto el episodio realizar una valoración alergológica con el fin de establecer las pautas de actuación ante posteriores picaduras y si es posible realizar un tratamiento preventivo con inmunoterapia (vacunas con veneno).


Prevención de picaduras

  • Alejarse del entorno con nidos de insectos.
  • Los insectos tienen más probabilidad de picar si sienten amenazado su hogar, por lo que resulta importante destruir panales y nidos cerca de la casa. Dado que esta puede ser una actividad peligrosa, debe contactarse con personal capacitado.
  • Si se encuentra en un lugar con estos insectos, manténgase tranquilo y en silencio, moviéndose lentamente y sin realizar aspavientos.
  • Los himenópteros suelen volar en busca de polen, así es que se deben evitar las ropas de colores brillantes y la aplicación de productos perfumados cuando se esté al aire libre.
  • Como el olor de la comida atrae a los insectos, hay que cuidado al cocinar, comer o tomar bebidas dulces como refrescos o zumos al aire libre. Mantenga la comida tapada hasta que la sirva.
  • Usar zapatos cerrados y evitar andar descalzo.
  • Evitar la ropa suelta que puede atrapar insectos entre el material y la piel.
  • Antes de iniciar la conducción de un vehículo asegúrese de que no hay insectos en el mismo, conduzca con las ventanillas cerradas.

Tratamiento de las picaduras

Las medidas siguientes pueden ayudar a tratar las reacciones locales producidas por cualquier picadura de insecto:

  • Elevar la zona afecta, especialmente si se trata de brazos o piernas y aplicar hielo o una compresa fría para reducir la inflamación y el dolor.
  • Limpiar suavemente el área de la picadura con agua y jabón para evitar infecciones secundarias; no rompa las vesículas o ampollas.
  • Use productos tópicos con esteroides o antihistamínicos orales para aliviar el picor.
  • Consulte a su doctor si aumenta la inflamación o si parece haber infección (con dolor, calor e hinchazón local).

Si se tiene alergia grave a los himenópteros y ya se han presentado reacciones anteriores, hay que evitar estar solo al aire libre si hay insectos en el entorno, ante la eventualidad de que se requiera tratamiento rápido de urgencia. En estos casos es importante llevar siempre un dispositivo de ADRENALINA autoinyectable y conocer su forma de administración.

También es importante saber que, en caso de picadura, tras la administración de la adrenalina se debe ir un servicio sanitario de urgencias pues puede ser necesario el tratamiento médico adicional.

Consulta con alergólogo

Se debe consultar a un especialista en alergias en caso de reacciones locales exageradas o generales en posible relación con picaduras de avispas o abejas.

El estudio de estos casos se iniciará por la realización de una historia clínica completa y se solicitarán pruebas para comprobar si se trata de un proceso alérgico y el tipo de insecto responsable. Para ellos se realizarán pruebas en la piel y análisis de laboratorio con el fin de detectar la presencia de anticuerpos IgE específicos frente a los venenos.

El alergólogo debe establecer el tratamiento más adecuado, incluyendo:

  • TRATAMIENTO DE LA REACCION. Con administración inmediata de ADRENALINA, utilizando los autoinyectables en caso de reacciones graves. Si la reacción no implica gravedad se puede diferir el uso de adrenalina utilizando otros fármacos (corticoides, antihistamínicos), mientras se observa la evolución. La adrenalina puede no ser suficientemente efectiva en reacciones muy graves, incluso el paciente puede olvidar llevarla encima, por tanto este fármaco no garantiza una seguridad absoluta en caso de nuevas picaduras. Si se dispone de autoinyectores es importante comprobar su caducidad de forma regular y reponerlos en caso necesario.
  • El tratamiento preventivo se realiza mediante la administración de INMUNOTERAPIA específica, único tratamiento capaz de bloquear los síntomas en caso de nuevas picaduras. Consiste en administrar dosis gradualmente más fuertes de extracto de veneno hasta alcanzar las dosis de mantenimiento, que se administran mensualmente. Las dosis de mantenimiento tienen un contenido de veneno similar al de una picadura. Estos tratamientos se deben administrar siempre en centros sanitarios y preferiblemente ser controlados por un especialista.

El especialista en alergia debe proporcionar al paciente información adicional sobre la alergia a las picaduras en circunstancias especiales como es el caso de los apicultores y profesionales que trabajan al aire libre con mayor riesgo de picaduras, como jardineros, bomberos, etc.