Domingo, 22 de Abril 2018
Imprimir

Dermatitis Atópica

Es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel que se caracteriza por lesiones de eccema que se acompañan de intenso picor, sequedad y a veces exudación de líquido y formación de costras. Afecta con más frecuencia a la cara y cuero cabelludo si bien pueden aparecer lesiones en localización. Aunque puede aparecer a cualquier edad, se produce fundamentalmente en la infancia, mejorando la mayor parte de los niños antes de los dos años.

Cuando la enfermedad aparece en la infnacia, se llama con frecuencia el eczema infantil. La dermatitis atópica raramente se desarrolla en bebes de menos de 2 meses de edad. La cara es la zona que se afecta inicialmente y posteriormente se afectan los pliegues (brazos, rodillas y cuello)  manos y  los pies.

En los años posteriores las lesiones suelen hacerse más secas y generalmente descamativas, afectando principalmente a los pliegues del codo, detrás de la rodilla, en la cara, cuello y tórax superior, si bien estas son las localizaciones más frecuentes pueden encontrarse en otras muchas localizaciones. En los adultos se afectan con más frecuencia la cara y las manos.

En los pacientes con dermatitis atópica suelen existir antecedentes familiares y personales de alergia (asma, rinitis, alergia alimentaria, etc.).


Causas

La causa de la dermatitis atópica es desconocida. En muchos casos, se asocia un componente alérgico (“estado atópico”). Sin embargo, en cada miembro de la familia el estado atópico puede manifestarse de distinta manera, de forma que dentro de una misma familia de atópicos, unos pueden tener rinoconjuntivitis alérgica, otros pueden padecer asma y otros pueden tener dermatitis atópica. Además, un mismo individuo puede tener, bien a la vez o bien en distintos momentos de su vida, distintas manifestaciones de atopia.

Así como el asma, la rinoconjuntivitis y la alergia alimentaria tienen una clara relación con la sustancia a la que el individuo es alérgico, la dermatitis atópica no se comporta de esta manera, de modo que en la inmensa mayoría de los niños con dermatitis atópica no se identifica una causa alérgica que justifique la enfermedad. Así, debe desecharse la creencia de que la alergia a la leche, huevo, pescado, pólenes o ácaros son la causa de la dermatitis atópica. La dermatitis atópica evoluciona, en la gran mayoría de los pacientes, de forma independiente a la exposición a cualquiera de estas sustancias, si bien sólo en algunos casos, la ingesta de un alimento alergénico puede incrementar las molestias de la dermatitis.

Los pacientes con dermatitis atópica pueden experimentar empeoramiento y mejoría según circunstancias tan variables como la estación del año, el clima, el medio ambiente, factores psicológicos o enfermedades intercurrentes.


Síntomas

Las lesiones se distribuyen de manera característica, invadiendo cara, cuello y parte superior del tronco. Así mismo ataca los pliegues de los codos y las rodillas. En los lactantes, la erupción se inicia en las mejillas y con frecuencia es vesicular y exudativa. A veces el niño sufre intenso picor, enrojecimiento, sequedad y descamación. A menudo, la erupción afecta a los pliegues, como las flexuras cubitales, corvas, pliegue retroauricular, etc. A veces asocia formación de vesículas, en ocasiones con apariencia de ampollas. La evolución de estas vesículas es a la exudación y posterior formación de costras de color rojo al marrón grisáceo. La piel también puede engrosarse en las áreas afectadas por la erupción y doler si el componente inflamatorio es importante.

Los adultos suelen tener lesiones secas hiper o hipopigmentadas de distribución típica y con picor muy intenso y prolongado.


Evolución

Es bien conocido que la dermatitis atópica tiende a la desaparición o a la mejoría en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, no puede predecirse ante un paciente cuál va a ser su evolución. Se estima que el 50 ó 60 % de los casos de inicio en la lactancia se curan hacia los 2 ó 3 años, y que más del 90 % de los casos se curan hacia la pubertad. En general, puede asumirse que si la dermatitis atópica no desaparece hacia la pubeertad, puede prolongarse durante muchos más años en la vida del individuo.

No es raro observar que los niños que padecieron una dermatitis atópica, aparentemente curada en la infancia, pueden presentar en su vida adulta algunas manifestaciones leves de atopia, bien en la piel (eczemas de manos o pies, sequedad cutánea, dermatitis de párpados, etc.) o bien otras manifestaciones alérgicas (habitualmente rinitis y/o conjuntivitis alérgica).